Quien a buen árbol se arrima...

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viernes, 22 de mayo de 2015

El presupuesto de la Dirección de Montes (Montes e Industrias nº1 - 1930)

Hace 85 años, en Noviembre de 1930, se publicaba el primer número de la Revista "Montes e Industrias". En dicho ejemplar, en la sección de breves se incluía el artículo "El presupuesto de la Dirección de Montes" que reproducimos y transcribimos a continuación... tan lejos... tan familiar...


EL PRESUPUESTO DE LA DIRECCIÓN DE MONTES

Revista Montes e Industrias nº 1 Noviembre de 1930
Aunque hemos de dedicar a este asunto toda la atención que se merece, queremos hoy solamente dar una nota sobre el mismo —porque no pase una oportunidad probable—, con el fin de hacer recordar a quien corresponda intervenir o informar en esta materia: 
1º Que en el presupuesto de Montes (salvo rara excepción) siempre ha presidido la mezquindad y la tacañería por desconocimiento o incomprensión del problema. 
2º Que se mermó el presupuesto ordinario en más de un millón de pesetas, con la promesa que fue realidad durante dos años de compensarse con un aumento en el extraordinario. Compensación que al desaparecer éste, corre grave riesgo también de desaparecer. 
3º Que los proyectos de repoblación redactados por los servicios correspondientes a 14 Diputaciones se han parado en seco.  
4º Que los terrenos regalados para viveros por muchos organismos provinciales, tras de haber perdido el cultivo que sustentaron, no les aprovechará nadie. 
5º Que la Guardería está sometida a un plan absurdo de amortización, mal retribuida y desorganizada.
6º Que la Escuela de Ingenieros de Montes no tiene en donde alojarse, porque no puede considerarse instalada como lo está, en una casa particular sin condiciones de ningún género para el desarrollo de sus Laboratorios y Gabinetes. 
7º Que al Instituto forestal de Experiencias, que camina hacia un próximo futuro de claro desenvolvimiento y fecundo resultado, salvo el parecer de algún espíritu cavernícola y mezquino, solo atento al medro personal y a la satisfacción de ruines pasiones, es preciso prestarle toda la atención que merece, reconocida por Ministros y ex-ministros de todos los matices políticos. 
8.° Que el personal todo del cuerpo de Ingenieros y ayudantes de Montes, insuficiente a todas luces para el esbozo de política forestal que hoy se realiza e insignificante para el primer paso que quiera darse en aquella materia, vive hoy en condiciones de inferioridad notoria con relación a los demás Cuerpos similares, no obstante, que se les haya reconocido los mismos derechos y... 
24° A ver si por lo menos sacan al Director general de Montes del cuarto anterior del antedespacho de la Secretaría del Director de Agricultura y le instalan en la Dirección de Montes (hoy usufructuada por el ex-director interino anterior) ; y 
25º Que la Junta Directiva de una asociación de Ingenieros de Montes que por lo menos existía antes del día de Difuntos, se dé por resucitada y se entere de estas y otras cosas que ya iremos exponiendo y que siempre irán encaminadas a lograr el decoro y la dignidad que corresponden a una colectividad que nos importa mucho, formada por individuos que nos importan poco.

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viernes, 14 de noviembre de 2014

Lumberjills: el batallón de las leñadoras.



El Women's Timber Corps (WTC) fue una organización civil Británica creada durante la Segunda Guerra Mundial por mujeres desde los 17 años para llevar a cabo trabajos forestales, reemplazando a los hombres que había sido movilizados por la fuerzas armadas.

Las mujeres del Women's Timber Corps fueron apodadas Lumber Jills por oposición a la palabra inglesa Lumber Jack (leñador).

En 1940 el acoso de los submarinos alemanes sobre las rutas de suministro a Gran Bretaña ocasionó un gran desabastecimiento de alimentos y otras importaciones estructurales del país, entre ellas la madera. 

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viernes, 10 de enero de 2014

Historia de una troza.

Hace unos días llegó a mis manos una fotografía de esas que tanto nos gusta publicar en nuestro Álbum "Retrospectivas Forestales" en Facebook. Siempre es interesante, además de paladear la imagen, ser capaz de desvelar alguna historia que encierre dichas fotografías. Gracias a los innumerable recursos que, cada vez más, están a  nuestro alcance, esta vez si fue posible.



La fotografía venía recogida en el libro conmemorativo del 25 aniversario de Fearmaga y su pie de foto exclusivamente decía "Serrerías del Mandeo" en referencia a un aserradero por entonces existente en Betanzos y que lamentablemente echó el cierre en 2009. La corteza de semejante pieza hizo creer que se trataba de un gigantesco pino. Aún así, queriendo saber algo más sobre el origen de semejante troza, la fecha de la fotografía o algún otro detalle, empecé una búsqueda que tenía toda la pinta de ser infructuosa.
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viernes, 2 de agosto de 2013

La Repoblación Forestal. Un año en Galicia por Ángel Carrera (1920)

El 27 de mayo de 1920, hace hoy 34.156 días, es decir poco más de 93 años y medio, el diario "El Sol" en su "Sección Forestal" publicaba una reseña del libro "La Repoblación forestal. Un año en Galicia" cuyo autor era Ángel Carrera Cejudo (1896-1923) Ingeniero de Montes de la 62ª Promoción (1917). [Nota: dicho autor es erróneamente citado como Ángel Carreras en el articulo]

Al citado libro el blog "Eucalyptus Endeavour project!" dedicó un post hace un par de años.

A continuación reproducimos la reseña de El Sol, tanto en texto transcrito como en el original escaneado (Los subrayados son nuestros):


Plantando árboles en Mondoñedo (LU)
27 enero de 1925
Ruth Mathilda Anderson
Este joven y culto ingeniero de Montes acaba da publicar un interesante trabajo de divulgación del problema forestal gallego, digno del mayor encomio.
La falta de literatura forestal bastaría para que fuese laudable todo trabajo de esta índole; mucho más digno de ser alabado es el del que a la vez acierta en las orientaciones y nos muestra un fondo de cultura y un amor a la profesión que en nuestros días se echa mucho de menos. 

Después de hacer un estudio general sobre el régimen administrativo de los montes públicos y de las causas de la decadencia forestal en España, estudia el problema gallego, aportando datos muy interesantes acerca del mismo. 
La superficie forestal gallega la fija en 1.630.000 hectáreas, de las que 1.200.000 son de propiedad particular. Entre ellas, 400.000 están dedicadas al pasto, y el resto se halla medianamente arbolado de pino pinaster, roble y castaño, principalmente, entre las otras muchas especies espontáneas de la flora gallega. 
La guerra ha sido un terrible azote para la riqueza forestal de este país; más de 1.000 toneladas diarias se han cortado en Galicia, a pesar de la ley de defensa de bosques, y a la repoblación, en cambio es nula. El Estado tiene un solo vivero importante para toda Galicia, y unido esto a la gran división de la propiedad, a la falta de espíritu de asociación del propietario gallego y a la carencia absoluta de propaganda y bibliografía forestal, hace que el balance sea desastroso en una región tan apropiada para estos fines como es la de las provincias gallegas y en las que la obra de la repoblación habría de ser de un excelente resultado económico. 
Es muy digno de atención el capítulo que señala las equivocadas orientaciones forestales de las asambleas agrarias celebradas en Monforte y Ribadavia, que tienden al reparto individual de las propiedad y a la acción directa de los Municipios en sus montes. 
El Sr. Carrera señala los fracasos de esa política forestal y el camino más conveniente que ha de seguirse, haciendo el estudio de los que corresponde en la obra total de la restauración forestal de Galicia a los Municipios, a las Sociedades particulares de repoblación y al Estado. 
Contiene este libro provechosas recomendaciones, e ideas muy acertadas sobre las especies indígenas y exóticas que deben emplearse en la repoblación de las montañas gallegas; la enfermedad de la “la tinta”, del castaño, ocupa un capítulo especial con las del “oidio” del roble; y además del estudio económico sobre el crédito, el seguro forestal, las hipotecas, etc, campa en todo el libro un ambiente de cultura y de lozana afición por un problema tan olvidado de los que más llamados estaban a ocuparse de él, que hace muy recomendable e interesante el libro, y digno de las más sinceras felicitaciones a su autor.



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sábado, 16 de febrero de 2013

El aprovechamiento vecinal de leñas en los montes de león (1902)

Joaquín Costa Martínez (1846-1911) fue un político, jurista, economista e historiador, considerado el mayor representante del movimiento intelectual decimonónico español conocido como Regeneracionismo,

Entre sus numerosas obras hoy nos detendremos en una denominada "Derecho consuetudinario y economía popular en España" de 1902, donde colaboran numerosas personalidades de la época como Unamuno, Altamira, Giner de los Ríos, Pedregal, Piernas Hurtado, etc. 

La intención de Costa, era incluir en el nuevo Código Civil de 1889 el mayor número posible de elementos del Derecho Consuetudinario (formado por usos, costumbres y tradiciones). La detallada descripción  de la organización de los pueblos de las zonas incluídas en la obra (Alto Aragón, Zamora, Vizcaya, Valencia, Asturias, Alicante, Ciudad Real, Tarragona, León, Jaén, Burgos, Soria, Logroño, Zaragoza y Santander) aporta unos materiales valiosísimos para entender, entre otras cosas, el régimen de aprovechamiento de los montes en la época.

La parte X de la obra se dedica a la provincia de León y es de la autoría de Elías López Morán, abogado natural de Canseco. En ella al respecto de los montes y el aprovechamiento de leña se puede leer lo siguiente:
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lunes, 29 de agosto de 2011

La Selvicultura en España hasta el s. XIX

Buceando en la enorme lista de enlaces pendientes de lectura, encontré este artículo de G. de Aranda que había marcado tiempo atrás. Aunque a la hora de hablar de una manera tan general de un periodo tan largo y de un territorio tan diverso desde el punto de vista geográfico e histórico no se puede evitar caer en grandes simplificaciones, me han llamado la atención los siguientes párrafos:


Explotation du Bois. en Henri Duhamel du Monceau (1760)
 "Des semis et plantations des arbres, et de leur culture
 our Méthodes pour multiplier et élever les arbres
"
 
(...)  Los  Pueblos íberos, griegos, cartagineses, roma­nos, godos y árabes conforman una amalgama de estilos y tradiciones que como  barro amasado en el torno del alfarero dan respuestas al  hombre  y su entorno natural  y van dando forma a lo que  podríamos llamar «Selvicultura Popular Española»,  con aportaciones  las  unas  fantásticas,  las otras míticas y las más de las veces empíricas.
Estas esencias culturales y vivenciales quedan  frenadas y oscurecidas por las corrientes de tintes científicos que  de Francia nos llegan en el siglo XVIII de manos de los ilustrados en lo que se llamó «El Siglo de las Luces). Duhamel en 1774 implantó en España una selvicultura de corte tecnológico y uniformizante  que  arrumbó en gran parte lo que el acerbo popular había decantado en el tiempo sobre la naturaleza. (...)
(...) Los  pueblos germánicos, al traernos la propiedad de carácter comunal,  sustituyen el concepto de universitas de los romanos por el colectivo o común de los vecinos del  lugar, por lo que el monte y el bosque es usado mediante «suertes» o de forma general en el aprovechamiento de fru­tos, leñas y maderas, por lo que el colectivo se hace más solidario ante el monte al considerarlo en su conjunto como algo suyo. (...)



¿verdad que solo esto da para uno o más debates?
pues si os animáis ya sabéis... ;)

Podéis leer el texto completo aqui : 

Referencia:  G. de Aranda (1996) La Selvicultura en España hasta el siglo XIX. Ecología,  Nº 10 1996, pp. 173-184


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sábado, 30 de julio de 2011

Los montes en sus relaciones con las necesidades de los pueblos


Los montes de la región propiamente forestal, es decir, alli donde no es posible el cultivo agrario permanente, por su benéfica influencia en el clima, en la física terrestre, en la  economía y la moral de los pueblos tienen grandísima importancia en la prosperidad de las naciones y constituyen una condición indispensable de su existencia.
Ruiz Amado, Hilarión
1870-1872 
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sábado, 31 de octubre de 2009

Una legislación adecuada a nuestras necesidades

Programa del Partido Republicano Gallego aprobado en la Asamblea de Lugo. 9 Octubre de 1932.

art. Séptimo: "Repoblación Forestal, con una legislación adecuada a nuestras necesidades"

En Faro Villalbés - Periódico quincenal, paladín de "Organización Republicana Agraria" del "Partido Republicano Gallego" 24 de Octubre de 1932

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jueves, 24 de septiembre de 2009

Galicia; Cuna de la Selvicultura

A mediados del siglo XVI, por la escasez de madera en España y su importancia para la construcción naval, las autoridades intentaron controlar su extracción y reservarse el aprovechamiento de las masas arboladas.

En 1574 el regente y los alcaldes mayores del Reino de Galicia enviaron una carta a Felipe II defendiendo, que:

“dhas arboledas crian en heredades propias limitadas y amojonadas como si fuesen huertas o viñas y las benefician curándolas y labrándolas y cortando de ellas de tantos en tantos años muy amenudo porque la tierra es de tal calidad que quantomas se cortare, tanto mas naçe y crece y es tanta la arboleda que produce que tiene necesidad de yrla entresacando todos los años”.

Según la carta en las tierras particulares las masas forestales no eran “brauas sino que se ponen y plantan y cultivan y que en dichas arboleadas hay muchas diferencias de madera”.

Esta misiva es prácticamente una definición de selvicultura en una época donde la explotación de los montes era meramente extractiva sobre masas de orígen natural. Tras su recepción, Felipe II, permitió que continuaran sus aprovechamientos aunque obligó a que fueran inspeccionados por el Juez de Montes y Plantíos de la jurisdicción correspondiente.


Referencia: Boletín de la Real Academia Gallega.— Número 88.—Sobre la repoblación de montes de Galicia: “Carta del Regente y alcaldes mayores de Galicia á S. M. sobre lo de las Ordenanzas. Año 1574„; por Manuel Munguía

Imagen: Escudo del Reyno de Galicia s.XVI



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viernes, 10 de octubre de 2008

Pinares la Diversidad que no se ve (VI) - Las Repoblaciones de Patrimonio Forestal

Como continuación a los posts anteriores (I, II, III y IV) incluimos algunos pasajes sobre los planes de repoblación de los dos últimos tercios del siglo XX:
El fundamento técnico del Plan General para la Repoblación Forestal de España, (Ximénez de Embún y Ceballos, 1939) llevado a la práctica en el período 1940-82 por la Administración del Estado asumió que la degradación forestal imperante se podía invertir por la repoblación, y lo demostró reforestando cerca de tres millones de hectáreas. Pese a la envergadura del proyecto, este proceso ha sido escasamente analizado (Gómez Mendoza, 1992), salvo posiciones maniqueas demasiado generalistas y no siempre respetuosas con la realidad de los hechos (Montero, 1997).
(...)

Tras siglos de destrucción del bosque (...) a los ralos matorrales o herbazales efímeros, atestiguados por un amplio registro fotográfico, se les incorporaron los pinos. Sin embargo, el colectivo profesional que lo hizo posible se topó, desconcertado, con la acusación de ser los responsables de la desaparición de los bosques primitivos, aquellos constituidos por “especies nobles”; ante este ataque nadie acudió a defenderlos ni ellos mismos supieron hacerlo. Se les consideró causantes de un desastre ecológico nacional por haber utilizado métodos inadecuados y especies espurias para el parecer de ciertos colectivos, que lograron patrimonializar el conocimiento del monte e impregnar, con su opinión, la sensibilidad ambiental del conjunto mayoritario de nuestra sociedad.

(...)

En la embestida contra la política forestal no se libró nadie, ingenieros, métodos y especies fueron duramente censurados sin argumentos pues no había datos rigurosos que respaldaran las críticas. En un país como nuestra España, donde no es extraño que las creencias dominen sobre el saber, la incapacidad de los técnicos para aportar respuestas científicas a las críticas facilitó que lo que era una opinión alcanzara un carácter general y una erudición que no poseía. Pero de entre todos, el más ampliamente demonizado fue el género utilizado en las repoblaciones.

(...)

Bajo la presión mediática se generalizó que repoblar con pinos era obra de técnicos desarrollistas (...) obra a la que también habían colaborado propietarios o alcaldes supuestamente ignorantes pues de alguna forma todos fueron acusados de desdeñar tanto la sensibilidad como las posibilidades forestales del país. De nada valía una práctica anterior que ya había intentado introducir hayas, robles o encinas y, aunque no estuviera en los textos científicos manejados por los críticos, se sabía que repoblar en suelos esqueléticos, bajas pluviometrías y estíos prolongados no finalizaba con el éxito de la plantación. Sin embargo, la historia nos muestra que los encinares y robledales que habitaban suelos profundos son hoy terrenos agrícolas que nadie reivindica para su vuelta al monte natural. También que el terreno no labrado, asociado a suelos más someros y cubierto de herbazales o matorral degradados –la supuesta estepa española de los autores del siglo XIX–, fueron bosques talados o incendiados hasta agotarlos y que, en esta arboleda perdida, también los pinares habían sido protagonistas.

(...)

En aquel ambiente de juventud se me inculcó, y asumí convencido, el sufragismo de los Quercus, participando en más de una de las populares bellotadas en las que ilusamente las abandonábamos a merced de una fauna hambrienta, un matorral competidor y un terrible solano estival y, casi siempre, en suelos esqueléticos.

(...)

Cerca del final de la década de los ochenta, confiado en el acúmulo de resultados obtenidos sobre la secular presencia de los pinos en nuestra geografía, pensé en la oportunidad de mostrar una opinión discordante con la ciencia oficial, opinión que contribuyera al debate y enriqueciera, por diversa, la discusión. Sin embargo, inicié un rosario de sucesivos envíos a revistas nacionales de ámbito botánico y rara vez obtuve respuesta o crítica a la validez de los conocimientos y argumentos expuestos; sólo se me manifestó en tres ocasiones que el tema no era de interés para los lectores.
(...)

...tras un desafortunado trabajo publicado en 1987, que afirmaba que el empleo de los pinos en repoblaciones era ¡inadecuado o regresivo! desde el punto de vista biológico e, incluso, manifestando como dudosa la viabilidad de estas especies en gran número de comarcas conocidas desde la Edad Media como “Tierras de Pinares”, se ha pasado a que, recientemente, algunos pinares ibéricos ya sean tenidos en cuenta en el Atlas y Manual de los Hábitat de España.


Referencias:

Pinares y rodenales: La diversidad que no se ve. Discurso del académico electo Excmo. Sr. D. Luis Gil Sánchez leído en el acto de su recepción pública en la Real Academia de Ingeniería el día 23 de septiembre de 2008 y contestación del académico Excmo. Sr. D. José Alberto Pardos Carrión.

Fotografía:

Repoblados jóvenes de Pinus radiata en el monte Capelada, de Cedeira. Patrimonio Forestal de Estado. Brigada de A Coruña. Institución: Memorias del ICONA. [Fototeca DGB-INIA]
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miércoles, 8 de octubre de 2008

Pinares, la Diversidad que no se ve (III) - Galicia y los Pinos.

Como continuación a los posts anteriores (I y II) incluimos algunos pasajes sobre Galicia y los Pinos:
Galicia es una región donde la toponimia medieval abunda en denominaciones que aluden con claridad a pinos y pinares.

El escudo del Monasterio benedictino de San Martin Pinario (Santiago de Compostela), fundado en el siglo X, tiene representado un pino y recibió el nombre de Pinario por localizarse en un pinar.

A lo largo del siglo XIX, el pino gallego tuvo una gran difusión ya que permitió al propietario minifundista ser selvicultor. Su popularidad le llevó a que un poema de Eduardo Pondal (1835-1917) titulado “Os pinos”, escrito en 1886, se utilizara como letra del himno gallego. En su trabajo sobre los nombres de las hojas del pino en Galicia, Bouza-Brey (1948) señala que le mueve a escribirlo “el amor que nos inspira el árbol orquestador de nuestro paisaje”, y recoge los comentarios de Otero Pedrayo y Filgueira Valverde.

El primero, patriarca de las letras gallegas y diputado en las Cortes de la República, escribía en 1945:
“El vago canto atlántico, hímnico en los ‘fachos’, elegíaco en los playales, sáfico en las rías solitarias, se reposa, instrumenta y perfecciona en el órgano de los pinares”.
El último, una de las más destacadas figuras de la cultura gallega del siglo XX, señalaría en 1946:
“toda Galicia es ya un pinar. ¡Viejos o nuevos, los ‘hermanos pinos’ son ya nuestros, del todo nuestros!”.

O neno das pinhas - pintura de Castelao
Este sentimiento fraterno hacia los pinos se mantendrá poco más de una década. Al igual que en otros ámbitos españoles, la íntima relación existente entre el régimen franquista y una intensa actividad repobladora con pinos determinó el cambio de opinión en los ambientes intelectuales, que lograron imbuir con sorprendente facilidad y sin ninguna oposición la foraneidad de la especie, cuando no una suerte de “odio al pino”.

Referencias:

Pinares y rodenales: La diversidad que no se ve. Discurso del académico electo Excmo. Sr. D. Luis Gil Sánchez leído en el acto de su recepción pública en la Real Academia de Ingeniería el día 23 de septiembre de 2008 y contestación del académico Excmo. Sr. D. José Alberto Pardos Carrión.

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sábado, 4 de octubre de 2008

Consejos de Selvicultura

Heinrich Cotta, uno de los padres de la Selvicultura moderna publicó en 1816 su obra Anweisung zum Waldbau (Consejos de Selvicultura).


Hace casi 200 años el señor Cotta exponía en el prólogo algunas ideas de enorme vigencia como:


"Apenas es creíble cuanto se puede beneficiar o perjudicar un monte por el modo de tratamiento, y la verdadera ciencia forestal contiene, por consiguiente, muchísimo más de lo que presumen los que solamente conocen lo vulgar de ella."


"La ciencia forestal se funda en el conocimiento de la Naturaleza; pero cuanto más profundizamos en ésta, tanto mayores son las profundidades que vemos delante de nosotros."


"El buen forestal obtiene el mayor rendimiento del monte sin deteriorar el suelo; el mediocre no es capaz de obtener este rendimiento ni de mantener la fertilidad del suelo."


"No habría médicos si no hubiera enfermedades, y no habria ciencia forestal si el suministro de madera no fuera escaso."


"Las cosas tienen en el bosque muy distinto aspecto que en los libros: por eso se ve allí a menudo el erudito abandonado por su erudición y desarmado ante la osadía del empírico."


"Tres causas explican principalmente el gran atraso que ha todavía en materia de montes:

1ª. El largo período de tiempo que necesita la madera para su formación;
2ª. La gran diversidad de localidades en que crece; y
3ª. La circunstancia de que, generalmente, el forestal que practica mucho, escribe poco, y en cambio, el que escribe mucho, practica poco."



Para Saber más (tres referencias "gran reserva")

  • HERBELLA E., 1912. Traducción de «El prólogo de la Selvicultura de Cotta [Anweisung zum Waldbau (Consejos de Selvicultura)]». Revista de Montes. Año XXXVI, pág. 317-320. Asociación de Ingenieros de Montes. Madrid.
  • MACEIRA A.G., 1888. Hartig, Cotta y Hundeshagen. Revista de Montes. Nº 284 Vol. XII Año 1888 páginas 524-527. PDF descargable aqui
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viernes, 3 de octubre de 2008

La destrucción del Bosque es la destrucción de la Economía

Hay un mito asentado en ciertas esferas sociales que identifica demagógicamente la repoblación forestal y los servicios forestales en España con aquellos desarrollados después de la Guerra Civil, intentando interesadamente hacer ver que nada había antes y que todo lo que se haga en ese ámbito es una simple "herencia política".

Valgan como una buena manera de recuperar algo de verdadera "memoria historica" forestal esta colección de carteles del Servei Forestal de Catalunya durante la Segunda República, la mayor parte de ellos obra de Fritz Lewy y editados por Seix i Barral (Empresa Collectivitzada).

Otros Carteles:
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