Quien a buen árbol se arrima...

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viernes, 25 de noviembre de 2016

Gestión de regenerados naturales de Pinus pinaster ssp. atlantica


El Centro Pinus, fundado en 1998 es una asociación portuguesa sin ánimo de luvro compuesta por agentes de la "Fileira do Pinho", administracíon pública, indústria, centros de investigación y productores. Su objeto es propover la sostenibilidad del "pinheiro bravo" (Pinus pinaster ssp. atlantica) en el sector forestal portuguñes, contribuyendo al suministro de materia prima adecuada a las necesidades de las industrias y promoviendo iniciativas de carácter científico, técnico y formativo y acciones de comunicaicón, divulgación y transferencia.
los principales

El 24 de Noviembre de 2016 Centro Pinus organizó el seminario "Casos práticos de condução de regeneração natural de pinho" (Casos prácticos de gestión de regenerados naturales de Pinus pinaster ssp. atlantica). Por su interés didáctico se presentan a continuación los enlaces a las distintas presentaciones del mismo: 

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lunes, 29 de noviembre de 2010

El nematodo de la madera del pino (Bursaphelenchus xylophilus)

El nematodo de la madera del pino (NMP) Bursaphelenchus xylophilus es el causante de la dolencia conocida comúnmente como "Pine Wilt Disease".

Este nematodo es transmitido de un árbol a otra por insectos del género Monochamus (Coleoptera: Cerambicidae). También es posible la transmisión a grandes distancias en el transporte de madera con presencia del nemátodo.
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viernes, 10 de octubre de 2008

Pinares la Diversidad que no se ve (VI) - Las Repoblaciones de Patrimonio Forestal

Como continuación a los posts anteriores (I, II, III y IV) incluimos algunos pasajes sobre los planes de repoblación de los dos últimos tercios del siglo XX:
El fundamento técnico del Plan General para la Repoblación Forestal de España, (Ximénez de Embún y Ceballos, 1939) llevado a la práctica en el período 1940-82 por la Administración del Estado asumió que la degradación forestal imperante se podía invertir por la repoblación, y lo demostró reforestando cerca de tres millones de hectáreas. Pese a la envergadura del proyecto, este proceso ha sido escasamente analizado (Gómez Mendoza, 1992), salvo posiciones maniqueas demasiado generalistas y no siempre respetuosas con la realidad de los hechos (Montero, 1997).
(...)

Tras siglos de destrucción del bosque (...) a los ralos matorrales o herbazales efímeros, atestiguados por un amplio registro fotográfico, se les incorporaron los pinos. Sin embargo, el colectivo profesional que lo hizo posible se topó, desconcertado, con la acusación de ser los responsables de la desaparición de los bosques primitivos, aquellos constituidos por “especies nobles”; ante este ataque nadie acudió a defenderlos ni ellos mismos supieron hacerlo. Se les consideró causantes de un desastre ecológico nacional por haber utilizado métodos inadecuados y especies espurias para el parecer de ciertos colectivos, que lograron patrimonializar el conocimiento del monte e impregnar, con su opinión, la sensibilidad ambiental del conjunto mayoritario de nuestra sociedad.

(...)

En la embestida contra la política forestal no se libró nadie, ingenieros, métodos y especies fueron duramente censurados sin argumentos pues no había datos rigurosos que respaldaran las críticas. En un país como nuestra España, donde no es extraño que las creencias dominen sobre el saber, la incapacidad de los técnicos para aportar respuestas científicas a las críticas facilitó que lo que era una opinión alcanzara un carácter general y una erudición que no poseía. Pero de entre todos, el más ampliamente demonizado fue el género utilizado en las repoblaciones.

(...)

Bajo la presión mediática se generalizó que repoblar con pinos era obra de técnicos desarrollistas (...) obra a la que también habían colaborado propietarios o alcaldes supuestamente ignorantes pues de alguna forma todos fueron acusados de desdeñar tanto la sensibilidad como las posibilidades forestales del país. De nada valía una práctica anterior que ya había intentado introducir hayas, robles o encinas y, aunque no estuviera en los textos científicos manejados por los críticos, se sabía que repoblar en suelos esqueléticos, bajas pluviometrías y estíos prolongados no finalizaba con el éxito de la plantación. Sin embargo, la historia nos muestra que los encinares y robledales que habitaban suelos profundos son hoy terrenos agrícolas que nadie reivindica para su vuelta al monte natural. También que el terreno no labrado, asociado a suelos más someros y cubierto de herbazales o matorral degradados –la supuesta estepa española de los autores del siglo XIX–, fueron bosques talados o incendiados hasta agotarlos y que, en esta arboleda perdida, también los pinares habían sido protagonistas.

(...)

En aquel ambiente de juventud se me inculcó, y asumí convencido, el sufragismo de los Quercus, participando en más de una de las populares bellotadas en las que ilusamente las abandonábamos a merced de una fauna hambrienta, un matorral competidor y un terrible solano estival y, casi siempre, en suelos esqueléticos.

(...)

Cerca del final de la década de los ochenta, confiado en el acúmulo de resultados obtenidos sobre la secular presencia de los pinos en nuestra geografía, pensé en la oportunidad de mostrar una opinión discordante con la ciencia oficial, opinión que contribuyera al debate y enriqueciera, por diversa, la discusión. Sin embargo, inicié un rosario de sucesivos envíos a revistas nacionales de ámbito botánico y rara vez obtuve respuesta o crítica a la validez de los conocimientos y argumentos expuestos; sólo se me manifestó en tres ocasiones que el tema no era de interés para los lectores.
(...)

...tras un desafortunado trabajo publicado en 1987, que afirmaba que el empleo de los pinos en repoblaciones era ¡inadecuado o regresivo! desde el punto de vista biológico e, incluso, manifestando como dudosa la viabilidad de estas especies en gran número de comarcas conocidas desde la Edad Media como “Tierras de Pinares”, se ha pasado a que, recientemente, algunos pinares ibéricos ya sean tenidos en cuenta en el Atlas y Manual de los Hábitat de España.


Referencias:

Pinares y rodenales: La diversidad que no se ve. Discurso del académico electo Excmo. Sr. D. Luis Gil Sánchez leído en el acto de su recepción pública en la Real Academia de Ingeniería el día 23 de septiembre de 2008 y contestación del académico Excmo. Sr. D. José Alberto Pardos Carrión.

Fotografía:

Repoblados jóvenes de Pinus radiata en el monte Capelada, de Cedeira. Patrimonio Forestal de Estado. Brigada de A Coruña. Institución: Memorias del ICONA. [Fototeca DGB-INIA]
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jueves, 9 de octubre de 2008

Pinares la Diversidad que no se ve (V) - Los Pinos y los Incendios

Como continuación a los posts anteriores (I, II, III y IV) incluimos algunos pasajes sobre las opiniones poco documentadas aparecidas en medios de comunicación sobre los pinos y los incendios de Guadalajara (2005) y Galicia (2006):
La especie que padeció la negligencia humana [incendio Guadalajara 2005] fue objeto de ataque, como si el árbol fuese el imprudente y el responsable de habitar en unos suelos pobres, donde no prosperan otros árboles; y, además, pinos y matorral, estaban resecos por un año falto de lluvias. Fueron frecuentes los comentarios de supuestos expertos que jamás habían pisado la zona y cuyos argumentos se resumen en el diálogo recogido en una viñeta aparecida el 24 de julio de ese año en un diario de tirada nacional y donde el dibujante, a través de uno de sus personajes, afirma sin pudor:
- Los incendios de hoy son aquellos pinitos de la equivocada repoblación franquista de ayer.
A lo que responde su interlocutor:
- Pues menudo jardinero aquel tío.
Los comentarios y el chiste ahí han quedado, indelebles, por lo que
viene al caso precisar por una parte, que el pinar no era el resultado de una repoblación, y por otra, que entre los pueblos de la comarca arrasada por la estupidez humana figuran los denominados Alcolea del Pinar, Ciruelos del Pinar y Torremocha del Pinar, topónimos que reflejan la antigüedad de este tipo de bosques, que ya aparecen en documentos medievales como el del año 1169.

(...)

[esto] unido a otros comentarios periodísticos, del estilo de “tendríamos que repoblar con vegetación autóctona y reforestar con especies resistentes al fuego”. Información que se emite con intenciones espurias y que implican responsabilidades éticas por sus consecuencias en un extenso sector de lectores. Parece que la responsabilidad del fuego la achacan a cuantos han contribuido a la presencia de cualquier pino afectado por un incendio forestal. Como si se conocieran especies resistentes al fuego; todas arden cuando se dan las condiciones adecuadas; si no, cómo se consiguió despojar de cubierta arbórea la España de Estrabón o, la más cercana y bien registrada, del Libro de la Montería.

(...)

Todavía más actual es el siguiente comentario periodístico (XLSemanal, ABC, 29 de junio de 2008: 32) de un ingeniero forestal:
“El fuego en Galicia se ‘inicia’ hace tres siglos, con la talas: el roble carballo, autóctono, fue sustituido en las repoblaciones con especies baratas de rápido crecimiento: pinus radiata y otras. También de rápida combustión…”.
En él se aúnan todos los tópicos descalificadores a la labor repobladora que iniciaron los propietarios gallegos en el siglo XIX, persistiendo –con otras palabras– en el calificativo de ruin que dieron ciertos intelectuales del siglo pasado a los pinares. Aún más, les hacen responsables de la deforestación del agro gallego, cuando ésta fue resultado de las actuaciones agroganaderas de siglos anteriores.

Merece también un comentario el que anticipe en dos siglos la entrada en Galicia del próspero pino americano. Noticias que evidencian la necesidad de aunar Ciencia, Técnica y Cultura en una sociedad mediatizada. Batalla difícil de ganar, sólo posible si se inicia desde el principio, en los textos escolares.


Referencias:

Pinares y rodenales: La diversidad que no se ve. Discurso del académico electo Excmo. Sr. D. Luis Gil Sánchez leído en el acto de su recepción pública en la Real Academia de Ingeniería el día 23 de septiembre de 2008 y contestación del académico Excmo. Sr. D. José Alberto Pardos Carrión.

Fotografía: e1000iosanz. Pinos afectados por el Incendios de la Riba de Saelices (Guadalajara) 2005
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Pinares la Diversidad que no se ve (IV) - El Pino Radiata

Como continuación a los posts anteriores (I, II y III) incluimos algunos pasajes sobre el pino radiata:
Aunque el paisaje tiene un alto grado de subjetividad, al pino radiata le acusaron los teóricos expertos de ser protagonista de todos los desastres de la historia natural.

Transcurrido más de un siglo desde que se implantaron los primeros, tales aspectos no se han manifestado. La transformación del bosque por la acción del hombre debe ser un motivo importante de reflexión en las sociedades desarrolladas y solidarias que, asimismo, son ávidas devoradoras de productos extraídos de los árboles, como son la madera o la pasta de celulosa.Valga de ejemplo el consumo de papel, utilizado en la actualidad como indicador de sociedades avanzadas.

El empleo de especies de crecimiento rápido por los propietarios rurales cumple un papel destacado en las sociedades modernas. Además de generar empleo en amplias comarcas con escasas alternativas y de fijar población logra, con una menor superficie del territorio, abastecer un mercado en expansión. Las plantaciones de pino radiata proceden en su mayoría de antiguos cultivos agrarios y los forestalistas jamás las pretendieron equiparar con el bosque autóctono, ¿por qué lo hacen sus detractores?
(...)
En el País Vasco ocupa en la actualidad el 21% de su territorio y representa el ¡39%! de su superficie forestal, pero en 2004 generó el 80,5% de la producción forestal en madera de todos los bosques de la Comunidad Autónoma.

Referencias:

Pinares y rodenales: La diversidad que no se ve. Discurso del académico electo Excmo. Sr. D. Luis Gil Sánchez leído en el acto de su recepción pública en la Real Academia de Ingeniería el día 23 de septiembre de 2008 y contestación del académico Excmo. Sr. D. José Alberto Pardos Carrión.

Fotografía:
Donald Owen, California Department of Forestry and Fire Protection, United States
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miércoles, 8 de octubre de 2008

Pinares, la Diversidad que no se ve (III) - Galicia y los Pinos.

Como continuación a los posts anteriores (I y II) incluimos algunos pasajes sobre Galicia y los Pinos:
Galicia es una región donde la toponimia medieval abunda en denominaciones que aluden con claridad a pinos y pinares.

El escudo del Monasterio benedictino de San Martin Pinario (Santiago de Compostela), fundado en el siglo X, tiene representado un pino y recibió el nombre de Pinario por localizarse en un pinar.

A lo largo del siglo XIX, el pino gallego tuvo una gran difusión ya que permitió al propietario minifundista ser selvicultor. Su popularidad le llevó a que un poema de Eduardo Pondal (1835-1917) titulado “Os pinos”, escrito en 1886, se utilizara como letra del himno gallego. En su trabajo sobre los nombres de las hojas del pino en Galicia, Bouza-Brey (1948) señala que le mueve a escribirlo “el amor que nos inspira el árbol orquestador de nuestro paisaje”, y recoge los comentarios de Otero Pedrayo y Filgueira Valverde.

El primero, patriarca de las letras gallegas y diputado en las Cortes de la República, escribía en 1945:
“El vago canto atlántico, hímnico en los ‘fachos’, elegíaco en los playales, sáfico en las rías solitarias, se reposa, instrumenta y perfecciona en el órgano de los pinares”.
El último, una de las más destacadas figuras de la cultura gallega del siglo XX, señalaría en 1946:
“toda Galicia es ya un pinar. ¡Viejos o nuevos, los ‘hermanos pinos’ son ya nuestros, del todo nuestros!”.

O neno das pinhas - pintura de Castelao
Este sentimiento fraterno hacia los pinos se mantendrá poco más de una década. Al igual que en otros ámbitos españoles, la íntima relación existente entre el régimen franquista y una intensa actividad repobladora con pinos determinó el cambio de opinión en los ambientes intelectuales, que lograron imbuir con sorprendente facilidad y sin ninguna oposición la foraneidad de la especie, cuando no una suerte de “odio al pino”.

Referencias:

Pinares y rodenales: La diversidad que no se ve. Discurso del académico electo Excmo. Sr. D. Luis Gil Sánchez leído en el acto de su recepción pública en la Real Academia de Ingeniería el día 23 de septiembre de 2008 y contestación del académico Excmo. Sr. D. José Alberto Pardos Carrión.

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Pinares la Diversidad que no se ve (II) - Los árboles

Continuando con la obra citada en el post anterior encontramos un pasaje con una acertada, resumida y precisa descripción del orígen de los árboles:

Las tierras emergidas fueron colonizadas por los vegetales hace 420 millones de años y tendrían que pasar 50 millones hasta que aparecieran los árboles. De forma rápida, a escala geológica, se diversificaron y, al alcanzar tallas elevadas, pasaron a dominar el medio terrestre y a ser sus protagonistas vegetales: su presencia mejora y sostiene la estructura del suelo, incrementa su fertilidad con el desfronde que desprenden anualmente y evitan la erosión de los suelos y las inundaciones.

La estructura herbácea de sus ápices −que los elevan en altura−, la complementan con un tejido leñoso que aumenta cada año la sección del tronco. El diseño es estable, capaz de superar el efecto del viento pese a elevarse del suelo varias decenas de veces su diámetro. El incremento del tronco aumenta su capacidad para conducir más savia a mayor distancia, actuando como un importante reservorio de agua en las épocas de mayor estiaje y constituyendo una verdadera obra de bioingeniería capaz de aunar resistencia y funcionalidad en un mismo sistema.

El agua se mueve desde las raíces a las hojas por los anillos más externos de la albura y los azúcares sintetizados se movilizan desde las hojas a todo órgano en crecimiento por las capas más internas de la corteza, que corresponden al floema. Por todo ello, los árboles captan más luz y más agua, tienen más hojas y más raíces, y generan mayor cantidad de productos de la fotosíntesis que el resto de vegetales; en último término, su crecimiento secundario les permite mantener largos ciclos vitales. Gracias a este patrón de crecimiento, los árboles condicionan su vecindad y crean una estructura vertical con varios pisos de vegetación que culmina en sus copas y, por su persistencia, se convierten en organizadores del paisaje.

Referencias:


Pinares y rodenales: La diversidad que no se ve. Discurso del académico electo Excmo. Sr. D. Luis Gil Sánchez leído en el acto de su recepción pública en la Real Academia de Ingeniería el día 23 de septiembre de 2008 y contestación del académico Excmo. Sr. D. José Alberto Pardos Carrión.

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martes, 7 de octubre de 2008

Pinares y rodenales: la Diversidad que no se ve

[ esta entrada tiene 6 partes IIIIIIIV, V y VI ]

El pasado 23 de Septiembre, el Doctor Ingeniero de Montes y Biólogo, D. Luis Gil Sánchez pronunció su discurso de entrada en la Real Academia de la Ingeniería.

Con gran rigor, no exento de fina ironía, aborda "el homenaje a los árboles más incomprendidos de nuestra flora forestal"(...) "desterrando las fábulas introducidas por la ignorancia, o por malicia, y conduciendo al conocimiento de muchas cosas, que obscureció la antigüedad, o tiene sepultadas el descuido"

Tomaré la licencia, (que no exime de la encarecida recomendación de la lectura íntegra del texto) de aprovechar este y los siguientes posts para "entresacar" alguna de las muchas joyas que atesora su magnífica intervención:


Los dilatados plazos del bosque mal podían competir con los cortos e intensos ciclos productivos de la agricultura y de los pastos; y jamás se hizo menoscabo del origen foráneo de las especies empleadas, por demás, muy exigentes en cuidados culturales

(...)
En el lenguaje actual, el término “forestal” se emplea para designar al medio carente de vocación agronómica, tenga o no arbolado y, de existir el último, con independencia de que esté bajo gestión técnica. También se califica de forestal a la vegetación sometida exclusivamente a la ley “natural” de la “no intervención”, principio muy defendido por numerosos gestores del territorio pues es el proyecto de más fácil diseño y el más económico de ejecución, pero ni fija población en el medio rural –territorio que es un desierto humano durante cinco días a la semana y diez meses al año–, ni genera paisajes naturales.
(...)
En gran parte de la península y de los archipiélagos españoles desapareció la diversidad, aquella que es inseparable de cualquier paisaje original y que no hemos conocido, pero que se suele definir como el “óptimo vegetal”, concepto mítico y melancólico de la fitosociología, visión inevitable de una disciplina que, desde sus orígenes, ha tenido vocación exclusiva de ciencia teórica. Este aspecto lo advertían hace más de medio siglo Ceballos y Ortuño (1951), al señalar la pobreza o total ausencia de conclusiones prácticas de los estudios fitosociológicos. Socarronamente comentaban que, pese a la admiración del lector interesado por la enorme cantidad de trabajo acumulado en dicha materia, “es innegable que mucho de lo hoy publicado sobre tales temas queda reducido a verdaderos alardes de glosología y de liturgia, sin más finalidad al parecer, que la de prestigiar la ciencia a base de incomprensión por los profanos”
(...)
La aplicación y aceptación del óptimo vegetal tiene dificultades severas pues tiende a proyectar sobre el pasado esquemas presentes y a ignorar la posibilidad de extinciones locales. Además, las especies que supuestamente definen el óptimo suelen ser exigentes edáficas y no se pueden implantar en el corto plazo, bien porque sus propietarios o gestores desean mantener su destino y vocación actual, sea agrícola, ganadero o cinegético, ya porque desaparecieron los suelos adecuados para volver a instalarse con éxito. Sin embargo, no ha habido reparos en sacrificar el óptimo vegetal cuando otras especies más valoradas o emblemáticas, casi siempre del reino animal, pasan a ser las protagonistas de la conservación.
(...)
...están en trance de desaparecer los ya escasos viejos alcornoques –conocidos como “pajareras”– del Parque Nacional de Doñana. Su pérdida está motivada por su prolongada utilización como “mamporreros vegetales”. ... impuesto por los “canónigos de la protección”, pues sólo suponía la extinción local de una especie abundante en el ámbito peninsular y sin proyección mediática, en beneficio de que nidifiquen y se reproduzcan las colonias de garzas y espátulas. Estos animales ignoran la “nobleza” de las especies cuando las eligen para nidificar, sólo quieren altura, y lo habrían hecho igual sobre los enormes eucaliptos que existían en el entorno y que fueron talados, sin más provecho que el de no ver especies exóticas en el entorno. Fue preferible no molestar a las aves a su regreso, dejándolas que se aposentaran en los alcornoques, que aceptar que los foráneos eucaliptos pudieran servir para algo más que para pasta de papel.
(...)

... a un ingeniero de montes, ... , le causa mucha envidia saber de la valoración estética de los olivares, aunque estén en áreas con pendientes más o menos acusadas y muestren regueros erosivos por el generoso espaciamiento otorgado, aunque formen un ejército de arbolillos muy bien alineados, aunque la diversidad de las denominadas “malas hierbas” sea eliminada por efecto de la reja del arado y algún que otro herbicida. En fin, que un evidente cultivo monoespecífico sea, en la opinión de muchos “el paisaje agrario más bello del planeta” produce mucha pelusa; aun sabiendo que el paisaje más banal puede generar sentimientos entrañables, pues basta que su fisonomía esté asociada a un terruño querido. Sin embargo, el papel asignado a pinos y pinares ha creado una visión simplista y maniquea que ha dado lugar a descalificaciones injustas.
(...)
La selvicultura está ausente de miles de hectáreas de nuestra geografía; sólo se interviene con soluciones parciales, grandes medios para apagar el fuego y, cuando éste adquiere dimensiones mediáticas por devenir en catástrofes, se reparten fondos para silenciar a las poblaciones afectadas; inversiones que se dedicarán a casi todo, pero muy poco al espacio forestal. España es un país desarrollado que realza el papel protector de los bosques y su capacidad de producir bienes intangibles pero es importador de productos forestales.
(...)
Es más, aun cuando aceptáramos que la producción de recursos primarios pasase a un segundo plano, aspectos como el cambio climático, la adaptación de nuestros ecosistemas al mismo, la fijación del CO2, la conservación de la biodiversidad, la lucha contra la erosión, la defensa frente a sequías e inundaciones, la mejora de la calidad y la cantidad de agua disponible o la conservación del paisaje no son servicios que el monte “graciosamente” conceda, es necesario intervenir. La solución parece estar en el difuso concepto de desarrollo sostenible. Gestión de los montes de forma que satisfaga, ahora y en el futuro, las funciones ecológicas, económicas y sociales. Triste falacia en un país donde las especies forestales de crecimiento rápido, las más rentables, son denostadas y las comarcas donde no se las condena es porque cada vez están más despobladas, camino de convertirse en desiertos humanos.
(...)
En la ley de Parques Nacionales de 2007 se equiparan los aprovechamientos forestales, incluidas la caza y la pesca, con los hidroeléctricos y mineros, por lo que se prohíben en los Parques Nacionales al no ser considerados aprovechamientos “tradicionales practicados históricamente que no supongan un impacto negativo significativo en los procesos ecológicos”, cualidades que sí le otorgan al pastoreo, lo que para un forestal es difícil de entender. Por qué admitir uno de los usos que más daño ha hecho a los bosques, cuando no ha acabado con ellos, y que, en absoluto, supera en tradición a los otros usos del monte. La lógica invita a pensar que todos o ninguno.
(...)
Y mientras que gran parte de la actividad agropecuaria está subvencionada con dinero público, recaudado mayoritariamente en las áreas urbanas, los espacios arbolados son sujetos de derecho de una sociedad que sólo los reclama para su goce y disfrute, para lo cual, se la ha convencido de que no hace falta intervenir. Tal mentalidad es probable que cambie en la medida en que los grupos ecologistas, los únicos con proyección forestal mediática en este país y quizás convencidos del fracaso de las políticas de no gestión de las últimas décadas, promueven por fin en España el consumo de madera local.
(...)
La diversidad biológica es un concepto que no se puede aplicar exclusivamente bajo la forma en que se ha divulgado y es conocida por un público mayoritario, aquélla que sólo considera la interespecífica, la que se ve y que, por ello, es fácil de identificar. Esta simplificación de la biodiversidad otorga, sin más justificación que el número de taxones, mayor valor a los más abundantes animales, al matorral mediterráneo o a los bosques tropicales. Por el contrario, minusvalora la biodiversidad intraespecífica, más difícil de identificar pero que, sin embargo, está unida a un elevado potencial evolutivo. Es ésta una diversidad típica de las especies arbóreas, en particular de las anemófilas, muy adecuadas para dominar en los ecosistemas boreales, propios de ambientes muy heterogéneos y con una historia geológica en la que ha predominado la inestabilidad.

Referencias:

Pinares y rodenales: La diversidad que no se ve. Discurso del académico electo Excmo. Sr. D. Luis Gil Sánchez leído en el acto de su recepción pública en la Real Academia de Ingeniería el día 23 de septiembre de 2008 y contestación del académico Excmo. Sr. D. José Alberto Pardos Carrión.
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