En los últimos años, con las adopción de políticas sobre energías a partir de biomasa y otros biocombustibles, se han popularizado afirmaciones como:
"En muchos sentidos, la biomasa puede considerarse como una forma de energía solar almacenada ya que las plantas utilizan esta energía para capturar CO2 y agua a través de la fotosíntesis. Además, es un combustible no fósil, neutro desde el punto de vista del ciclo del carbono (ciclo natural del carbono entre la tierra y el aire).
Las emisiones de CO2 que se producen, al proceder de un carbono retirado de la atmósfera en el mismo ciclo biológico, no alteran el equilibrio de la concentración de carbono atmosférico, y por tanto no incrementan el efecto invernadero. Su uso contribuye a reducir las emisiones de CO2 a la atmósfera siempre que sustituya a un combustible fósil."
[ejemplo tomado del texto de presentación de Expobioenergía]
Ahora bien, ¿Es esto siempre realmente así? ¿La asumida neutralidad es siempre real o, en cambio, es consecuencia de un mero artificio contable generado por la manera con la que se ha decidido afrontar políticamente el problema del cambio global y las energías renovables?
Preguntas como estas han ocasionado que el Comité Científico de la Agencia Europea del Medio Ambiente haya emitido un dictamen al respecto. Dicho documento, pese a que mantengo cierta discrepancia respecto a alguno de sus enfoques, me parece que contiene interesantes reflexiones, que pasan muchas veces desapercibidas bajo la efervescencia de declaraciones políticas, "ambiciosos" planes públicos e inversiones privadas en un sector tan crítico como el de la energía.
Por ello he procedido a obtener una traducción, aportando asimismo el documento original, y a enlazar cuidadosamente todas aquellas referencias que en el mismo aparecen.
Como siempre aguardo vuestros útiles comentarios.
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| Martin Holmer, et al (eds) 2002. Bioenergy from Sustainable Forestry: Guiding Principles and Practice. Kluwer Academic Publishers. 344 p. Cover art |
Agencia Europea de Medio Ambiente
Comité Científico
15 de septiembre de 2011
Dictamen del Comité Científico de la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) sobre Contabilización de Gases de Efecto Invernadero derivados de la Bioenergía.
Actualmente se están realizando grandes esfuerzos a nivel internacional y europeo para contabilizar y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) y aumentar el uso de energías renovables. Varias directivas de la Unión Europea sobre energía tratan de fomentar la sustitución de los combustibles fósiles por energías renovables derivadas de la biomasa vegetal, partiendo de la premisa de que la combustión de biomasa, independientemente del origen de la misma, no resultaría en una acumulación de carbono en la atmósfera. Esta es una hipótesis errónea que ha resultado en un serio error de contabilización.
La producción de energía derivada de la biomasa pretende reducir las emisiones de GEI. Sin embargo, la la combustión de biomasa aumenta la cantidad de carbono presente en el aire (al igual que la combustión de carbón, petróleo y gasolina), y la extracción de biomasa reduce la cantidad de carbono almacenada en plantas y terrenos de cultivo o reduce la continua captura y almacenamiento de carbono.
Dos factores importantes a la hora de determinar si la bioenergía reduce la presencia de carbono en la atmósfera en comparación con los combustibles fósiles son (i) dónde y (ii) cómo se produce y extrae la biomasa.
De este modo, una legislación que promueva la sustitución de combustibles fósiles por bioenergía, independientemente del origen de la biomasa, puede incluso resultar en un aumento de las emisiones de carbono, con la consiguiente aceleración en el proceso de calentamiento global.

